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Decálogo para formar un delincuente

octubre 23, 2020
Decálogo para formar un delincuente

El juez de menor español Emilio Calatayud, ha redactado un decálogo sobre la mala educación que algunos padres ejercen (a veces sin darse cuenta) con sus hijos. Los diez puntos claves que pueden hacer del niño un adolescente o casi un delincuente.

Debemos inculcar a nuestros hijos el respeto por la vida, al respeto a la integridad de los demás y sus pertenencias.

Si no le pones límites, si dejas que te grite… ¡incluso que te pegue!  Si le ríes todas las gracias (aunque no tenga gracia) y le das todo lo que te pida al momento, estarás contribuyendo a crear un futuro adulto con problemas emocionales y de conducta.

1- Comienza desde la infancia dando a tu hijo todo lo que le pida.

Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

Cuando les damos a nuestros hijos todo lo que quieren (porque todos los demás lo tienen), se acelera su infancia: tenemos niños de seis años adictos a la tecnología, cargando sus propios iPod y iPhone sin limitaciones; hijos de once años que juegan sangrientas batallas de Assassin’s Creed en Internet con extraños en lugar de jugar a la pelota afuera y niñas de 13 años comprando en Victoria’s Secret, luciendo mucho mayores de lo que son.

Pero peor que perder una generación de hijos, esta elección genera un virus desagradable. Porque tal vez si seguimos dándoles todo lo que quieren, podrían conducir un auto nuevo intoxicado y matar a cuatro personas y ser diagnosticados con la gripe.

2- No te preocupes de su educación ética o espiritual.

Espera a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

Cuando los padres no llevan al niño por el camino de Dios y no se preocupan enseñarles, estos niños crecen sin enseñanza espiritual y andan por el mal camino, la formación espiritual es el proceso de reconocer y realizar el propósito único de Dios en la vida de uno.

Esta discusión se centra en el desarrollo continuo del propósito de uno y el papel fundamental que un consejero cristiano puede desempeñar en su realización.

Delincuente
Delincuente
3- Cuando diga palabrotas, ríete.

Esto lo animará a hacer cosas más graciosas. Los niños aprenden malas palabras de una variedad de fuentes. Y por mucho que no queramos admitirlo, uno de los lugares principales donde escuchan estas palabras es en casa.

Incluso los padres que hacen todo lo posible por no decir palabrotas en público suelen hacerlo en casa. Incluso si simplemente sucede cuando se golpea el dedo del pie, es probable que su hijo lo detecte.

Los niños también pueden escuchar palabrotas en la televisión y en las películas. Muchas caricaturas incluso contienen un lenguaje que no quisiéramos que nuestros hijos usaran, si no palabras groseras.

Esta es otra razón más por la que es importante controlar las cosas que ven tus hijos. Incluso el niño más protegido seguramente oirá una palabrota en algún momento. Si tienes suerte, nunca lo repetirá.

Pero el hecho es que la mayoría de los niños usan una palabrota en algún momento. Si lo tomas con calma, es posible que nunca más lo escuches. Y si lo haces, una explicación tranquila de por qué es inapropiado podría cortar de raíz las malas palabras de tu hijo.

4- No lo regañes, ni le digas que está mal lo que hace.

Podrías crearle complejos de culpabilidad.

Al contrario, hay que reprenderlos, orientarles y enseñarles, el complejo de culpabilidad es el sentimiento que se genera en base a la responsabilidad, el remordimiento, la autocrítica y la condena por tus acciones.

A pesar de que intentes silenciarla, la culpa está presente, indicándote lo que está bien y lo que está mal, juzgándote de una manera u otra. Pero así ellos aprenderán.

5- Recoge todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes.

Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás. Hay que enseñarle normas de responsabilidad y orden ser independiente en ciertas cosas para fomentar costumbres.

6- Déjalo leer o ver todo lo que caiga en sus manos.

Cuida de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

Al niño hay que ponerle cierta disciplina en el hogar, no se puede dejar todo a su alcance, hay ciertas cosas que a su debido tiempo es que le toca aprender (todo a su tiempo) no le quites la niñez o infancia y lo haga adulto antes de tiempo.

7- Riñe a menudo con tu cónyuge en presencia del niño.

Así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizás su propia conducta, quede destrozada para siempre.

Los niños tienen problemas con la autoestima y se crea patrones a lo largo de su vida, evite pelear delante de ellos, hay formas de comunicación si llegara tal extremo.

No importa qué tan saludable sea la relación de una pareja, seguramente habrá algunas disputas aquí y allá. Y algunos desacuerdos ocasionales no suelen ser un gran problema.

Las conversaciones maduras, manteniéndolas generalmente fuera de la vista de los niños y negándose a insultar, muestran al niño cómo lidiar con los desacuerdos de una manera saludable. Pero los conflictos más serios definitivamente afectan a los niños.

Los estudios muestran que las peleas de los padres afectan la salud mental de sus hijos.

Además, los altercados físicos, insultos y tácticas como el tratamiento silencioso son solo algunas de las interacciones tóxicas que pueden tener los padres y que probablemente a la larga creen algún daño emocional en un niño.

Sin educación
Sin educación
8- Dale todo el dinero que quiera gastar.

No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar. Muchos padres no se dan cuenta de dónde está el límite: ¿qué es consentir demasiado a los hijos y qué no lo es?

Pero consentir a los hijos y darles todo lo que desean puede acarrearles consecuencias negativas en su desarrollo y en su futuro.

Hay que enseñar ahorrar y también enseñarlos que el dinero que se gasta hay que sudarlo, en la vida se puede tener todo lo que se quiere, pero hay que saber obtenlo trabajando y con prioridades y esto es algo que debemos inculcarlo.

9- Satisface todos sus deseos, caprichos, apetitos, comodidades y placeres.

El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

Si le das todo a tu hijo se convertirá en un niño no sólo malcriado, sino que pensará que tiene el derecho de tener todo lo que pida sin esfuerzo, se volverá egoísta, déspota y seguramente una persona superficial.

Ver una sonrisa en la cara de un hijo/a es algo que todos los padres quieren ver, pero es mejor educarles correctamente para conseguir que se conviertan en personas con buenos valores y de éxito.

10- Ponte de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos.

Piensa que todos ellos tienen prejuicios contra tu hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

En realidad, no te pongas de su parte, enséñale a colocar los problemas en una balanza y ver el punto de la otra persona antes de cualquier conflicto.

Hay que enseñar el valor del respeto tanto para los demás como para uno mismo, la interacción social en la familia es donde se construyen lo cimientos.