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Decálogo del psicólogo

octubre 17, 2020
Decálogo del psicólogo

La psicología es una profesión en auge. Sin embargo, para ejercer como psicólogo no basta con estudiar psicología. Y trabajamos con personas, que van a verse afectadas en mayor o menor medida por nuestro desempeño.

Por tanto, el ejercicio de la profesión de psicólogo está sujeto a un gran número de consideraciones éticas y profesionales que deben tenerse en cuenta.

A continuación se puede ver un decálogo del psicólogo con los principales requisitos éticos y profesionales a evaluar.

1- Guiarse por los principios de beneficencia, no maleficencia y justicia.

La tarea del psicólogo, independientemente de tu campo de actuación, pasa por buscar el máximo beneficio para tus pacientes o clientes. Tienes la obligación de actuar en busca del bienestar de los demás, ayudándolos en la medida de lo que puedas, siendo este el principal motor de tu actividad profesional.

El principio de no maleficencia funciona bajo el supuesto de que debes abstenerte de realizar actos que dañen a otros. Sin embargo, en ocasiones para conseguir el máximo bienestar posible es necesario aplicar técnicas y procedimientos que harán sufrir emocionalmente al cliente.

Al final, en muchos casos, se trabajan aspectos que son dolorosos para el sujeto y afrontarlos suele acarrear algún sufrimiento.

Psicología
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En estos casos, una actuación profesional debe centrarse en si este sufrimiento no es innecesario o si traerá beneficios para el cliente superiores al nivel de sufrimiento.

Finalmente, se debe dejar de lado tus prejuicios y tratar de la misma manera a todos los que ingresan a la consulta. Si no puedes por algún motivo, es conveniente derivarlo a otro profesional.

2- Recuerda: Eres una persona que trata con personas.

Estas tratando con seres humanos y no con objetos, programas o productos. Puedes parecer que este punto es una obviedad, pero sin embargo es algo que a veces parece que no se tiene en cuenta.

Es importante que todo aquel que se acerque a ti se sienta servido, comprendido y no criticado, y aunque es fundamental actuar con objetividad no debes subestimar el posible sufrimiento de la persona ni lo que es importante para ella.

Ser objetivo y saber mantener un puesto de profesional no significa necesariamente ser aséptico. Esto hace que los pacientes se sientan inacentuados y dificulta tanto la relación terapéutica como la adherencia a los tratamientos e intervenciones. Domina todas las técnicas, pero tocar un alma humana es solo otra alma humana.

3- Nunca juzgues a tu paciente.

El cliente o paciente que acude a consulta te abrirá una puerta a su vida desde la que podrás visualizar partes más o menos profundas de su existencia, sus miedos y vivencias.

El paciente confía en parte de su vida, sus pensamientos y creencias. Estos siempre deben ser respetados, a pesar de que en algunos casos pueden enfrentarse frontalmente a los tuyos. En caso de que no puedas hacerlo, deberás derivar al cliente a otro profesional.

4- Respeta la confidencialidad de tus pacientes o clientes.

La información que te proporcionen los pacientes debe ser, salvo decreto judicial o en caso de grave peligro para la vida del sujeto o de otras personas, totalmente confidencial. Se te confía información que en muchos casos no se comparte con nadie más con el fin de ayudar a mejorar el estado del sujeto.

Si se pretende utilizar la información recopilada de alguna forma (por ejemplo de cara a una investigación o formación de profesionales) o incluso comunicarla a otros ajenos al equipo que está atendiendo al individuo, el paciente deberá dar su consentimiento previo.

5- Respeta la autonomía del paciente o cliente.

Nunca debes intentar imponer tu propia opinión sobre un tema. Aunque pensamos que determinadas acciones, técnicas o intervenciones pueden ser las más eficaces, no debes intentar forzarse.

El sujeto que viene a consulta tiene su propio sistema de valores, su propia agenda y, en última instancia, su propia vida, y no tienes derecho a obligarlo a hacer algo que no quiere.

Puedes convencer a la persona o ayudarla a tomar una decisión, pero al final quien tiene que tomarla debe ser él o ella.

6- Reconoce tus límites: no lo sabemos todo.

No eres omnipotente: es necesario ser honesto y reconocer tus propios límites, reconocer nuestros errores e incluso nuestra falta de competencia para resolver casos concretos.

Si algo te supera, puedes referirlo a otro profesional que pueda ayudar de la mejor manera al individuo que se acerque a ti, ya que tu objetivo debe ser ayudar en todo momento y no reforzar tu ego.

Además, debes tener en cuenta que la experiencia y tener un gran cuerpo de conocimientos a veces te puede dar confianza. Sin embargo, esta confianza no debe hacerte caer en el error de presuponer o dar por hecho que lo sabes todo.

Si bien los clientes pueden contarte partes muy importantes de sus vidas y puedes formarte una idea aproximada de cómo son y cómo actúan en su vida real, las circunstancias y elementos que rodean su día a día son en gran parte desconocidos.

Psicólogo
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7- Actúa con objetividad.

Tus valores, gustos, creencias o incluso problemas personales no deben influir en ningún momento ni sesgar tu trabajo.

Debes seguir siendo objetivo y saber cuál es tu rol como profesionales. Ayudar a la persona a poder tomar decisiones sobre su vida, poniéndote en su lugar y teniendo en cuenta su punto de vista.

8- Recuerda para qué trabajas. Lo importante es el usuario.

Tienes que tener en cuenta que las personas que acuden a consulta buscan algún tipo de ayuda profesional. Lo que siempre debe prevalecer es, su bienestar. Tenemos que trabajar con este objetivo.

No serán buenos los psicólogos aquellos cuya principal motivación para el ejercicio sean aspectos como lo económico, el fortalecimiento de su ego a través del poder sobre los demás o la resolución de sus propias carencias personales.

9- Eres competente: es necesario capacitarte y actualizarte continuamente.

Tener un entrenamiento básico es necesario para poder hacer ejercicio, pero sin embargo no es suficiente si lo que quieres es que tu desempeño sea efectivo y eficiente. La psicología es una disciplina en la que se avanza continuamente.

Al igual que ocurre con la educación y la medicina, es necesario que los psicólogos estén al tanto de los diversos avances, estudios y técnicas que se generan. Esto es fundamental a la hora de ofrecer el mejor servicio posible a los clientes, permitiendo utilizar las técnicas más eficaces y ajustando las metodologías empleadas a las necesidades y circunstancias de cada tema a tratar.

Además, debes tener en cuenta que debes ser competentes a la hora de hacer ejercicio. No puedes hacer lo que quieras.

No se trata de conejillos de indias humanos: lo que propones debe tener una base empírica y una eficacia probada, además de estar orientado hacia un objetivo específico. Se debe informar a las personas sobre lo que se debe hacer y los resultados que se pueden esperar de la intervención.

10- Respeta y quiere tu profesión.

Como psicólogo, representas a un sector profesional que trabaja duro para ayudar a tus compañeros a mejorar diferentes áreas de sus vidas.

Tu trabajo tendrá una gran repercusión en la vida de las personas a las que trates. Respeta tu papel y ten en cuenta su importancia. Además, evita en lo posible dañar la profesión o la aportación de otros profesionales.