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Decálogo del catequista

octubre 22, 2020
Decálogo del catequista

Ser catequista es un reto y una gran responsabilidad, pues el mensaje que se transmite es el mensaje de Jesucristo; mensaje que llega a los corazones de los fieles y los transforma.

De hecho, quien ejerce la misión de educar en la fe colabora de una manera eficaz con el Espíritu Santo en la transformación de los corazones. Por ello, ser catequista no se puede tomar a la ligera; se necesita un compromiso personal, serio, meditado y profundo.

1- Cuida tu vocación de catequista con la oración y formación permanente.

Eres catequista cuando eres testigo. Amas cuando enseñas y enseñas a amar.

2- Estudiar y amar la Palabra de Dios como fuente y principal de la catequesis.

Eres catequista cuando haces de tu vida una catequesis y conviertes tu catequesis en oferta de vida y de libertad.

Catequista
Catequista
3- Crecer en el amor a Cristo, a la Iglesia y a cada hermano.

Eres catequista cuando eres hombre o mujer de Palabra. La historia de la Salvación es encuentro de amor y diálogo; serás catequista cuando hagas del diálogo el punto de encuentro entre Dios y la humanidad.

4- Desarrolla tu vida espiritual con la vivencia de los sacramentos y la participación activa a favor de la comunidad cristiana.

Cuando descubres la capacidad comunicadora del silencio. Estás llamado a regalar a los hombres un momento de encuentro consigo mismos, allí donde Dios habla, en el silencio, en la oración.

Cada discípulo del Señor Jesús comparte su misión de proclamar el Bien con buenas noticias como católicos adultos para hacer su parte, deben ser maduros en la fe y bien equipado. Compartir el Evangelio, promoviéndolo en cada círculo familiar, en cada reunión de la iglesia, en todos los lugares de trabajo y en todos los foros públicos.

Deben ser mujeres y hombres de oración cuya fe es viva y vital, basada en un profundo compromiso con la persona y mensaje de Jesús.

5- Dar testimonio de Cristo en toda circunstancia.

Cuando no mides el tiempo, cuando ofreces tú vida sin límites, cuando eres donación sin medida, cuando no pones jaula a las ilusiones, cuando te sientes tan libre que eres oferta de libertad.

6- Trabajar en común unión con los pastores y mis hermanos en la fe.

Catequista por lo que ayudas a ser, no por lo que haces; por lo que empiezas, no por lo que terminas; por lo que siembras no por lo que recoges.

7- Preparar con seriedad y creatividad todos los encuentros catequísticos.

Eres catequista cuando propones el camino, no cuando lo impones; cuando entre todos los caminos señalas con emoción estás llamados a compartir su fe, dar testimonio, orar, servir de modelo y construir una comunidad.

Los catequistas ministran a adultos, jóvenes y niños en una variedad de lugares y programas, como

preparación sacramental, rica en programas familiares, estudio de las Escrituras y más, a través del mundo y por el ejemplo, los catequistas transmiten la fe católica y proclaman el Evangelio de Jesucristo.

Católico
Católico
8- Participar con entusiasmo en los encuentros de formación, de oración y de programación de la catequesis.

Cuando te dejas enseñar, cuando aprendes de aquellos a los que acompañas, cuando te sientes afortunado del don que tienes. Tienen una vocación, una llamada del Señor enraizada en el Bautismo para llevar a cabo su mandato de proclamar el Evangelio.

Y, además, La Iglesia despierta y discierne esta vocación divina y confía la misión de catequizar. El Señor Jesús invita a hombres y mujeres, de manera especial, a seguirlo, maestro y formador de discípulos.

9- Servirás con humildad y respeto, confiando más en la acción del Espíritu Santo que en tus méritos.

Eres catequista cuando sientas el gozo de ser Iglesia y la urgencia de celebrar tu fe en comunidad. Un catequista por libre es como un grano de trigo lanzado en el asfalto.

10- Revisa y purificar tus motivaciones para evitar la rutina y la autosuficiencia.

Serás catequista cuando te sientes peregrino, siempre en camino, y nunca acabas de llegar a donde quieres ir. Detrás de cada horizonte siempre hay otro nuevo por estrenar.

El llamado y la respuesta para convertirse en catequista son reconocidos en la Iglesia local por el Obispo. La respuesta a este llamado incluye la voluntad de dedicar su tiempo y talento, no solo a catequizar a otros, sino a propio crecimiento y comprensión de la fe.

A este ministerio a menudo viene a través del pastor, líder catequético, ministro de jóvenes, asociado pastoral u otro catequista.