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Decálogo de los derechos humanos

octubre 23, 2020
Decálogo de los derechos humanos

Estos derechos humanos son inherentes a todos nosotros, independientemente de nuestra nacionalidad, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, idioma o cualquier otra condición.

Van desde los más fundamentales, el derecho a la vida, hasta los que hacen que la vida valga la pena, como los derechos a la alimentación, la educación, el trabajo, la salud y la libertad.

1- Todos hemos nacido libres e iguales.

Todos hemos nacido libres. Todos tenemos nuestras propias ideas y pensamientos. Todos deberíamos ser tratados de la misma manera.

El principio de universalidad de los derechos humanos es la piedra angular del derecho internacional de los derechos humanos. Esto significa que todos tenemos el mismo derecho a nuestros derechos humanos.

Este principio, como se enfatizó por primera vez en la DUDH, se repite en muchas convenciones, declaraciones y resoluciones internacionales de derechos humanos.

Los derechos humanos son inalienables. No deben ser retirados, excepto en situaciones específicas y según el debido proceso. Por ejemplo, el derecho a la libertad puede estar restringido si una persona es declarada culpable de un delito por un tribunal de justicia.

2- No discrimines.

Estos derechos pertenecen a todos, sin importar nuestra diferencia. La no discriminación trasciende todas las leyes internacionales de derechos humanos. Este principio está presente en todos los principales tratados de derechos humanos.

También proporciona el tema central de dos instrumentos básicos: la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.

Derechos humanos
Derechos humanos
3- El derecho a la vida.

Todos tenemos el derecho a la vida y a vivir en libertad y con seguridad.

Este derecho es uno de los más importantes de la Convención ya que sin el derecho a la vida es imposible gozar de los demás derechos. Nadie será condenado a muerte ni ejecutado.

4- Ninguna esclavitud.

Nadie tiene derecho a convertirnos en esclavos. No podemos hacer a nadie nuestro esclavo.

Su derecho a estar protegido contra la esclavitud y la servidumbre es absoluto, lo que significa que nunca podrá ser restringido.

5- Ninguna tortura.

Nadie tiene ningún derecho a dañarnos o torturarnos.

La prohibición absoluta de la tortura está estipulada en términos inequívocos como un principio fundamental, incluso dentro de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Se ha logrado mucho en la lucha contra este y otros tratos y penas crueles, inhumanas y degradantes, pero se necesitan más acciones para erradicar por completo la tortura.

La tortura sigue siendo inaceptable e injustificada en todo momento, incluso durante estados de emergencia, inestabilidad política o incluso en una guerra.

6- Tienes derechos sin importar a donde vayas.

¡Soy una persona igual que tú!

Se desarrolló para proteger los derechos de todas las personas.

Esto significa que no importa en qué parte del mundo se encuentre, tiene el derecho legal a ser aceptado y tratado como persona.

La DUDH y sus 30 artículos responsabilizan a muchos países de todo el mundo de garantizar la protección de los derechos de sus ciudadanos.

Sin embargo, la retórica política y el clima recientes a nivel mundial han llevado a muchos de nosotros a cuestionar los derechos básicos de las personas de diversas razas, géneros, orientación sexual y religión, y este problema ya se ha resuelto.

7- Todos somos iguales ante la ley. 

La ley es la misma para todos. Nos debe tratar a todos con equidad.

Igualdad jurídica o igualitarismo jurídico, es el principio de que cada ser independiente debe ser tratado por igual por la ley (principio de isonomía) y que todos están sujetos a las mismas leyes de justicia (debido proceso).

Igualdad
Igualdad
8- La ley protege tus derechos humanos.

Todos tenemos el derecho de pedir a la ley que nos ayude cuando hemos sido tratados injustamente.

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

9- Ninguna detención injusta.

Nadie tiene el derecho de meternos en la cárcel sin una buena razón y de mantenernos encarcelados o de echarnos de nuestro país. Una persona detenida por un cargo penal tendrá derecho a ser juzgada en un plazo razonable o a ser puesta en libertad en espera de juicio.

Los oficiales de policía deben tener motivos razonables para arrestar y detener a miembros del público, pero a veces el arresto y la detención indebidos (encarcelamiento ilegal) pueden ocurrir como resultado de una identidad errónea, inteligencia policial incorrecta, información o pistas, o simplemente porque la no se siguieron los procedimientos para detener a un sospechoso.

El arresto indebido y la identidad indebida pueden ser extremadamente angustiantes, especialmente en los casos en que un sospechoso no ha tenido tratos previos con la policía y es inocente de cualquier acusación.

Arrestar y detener a una persona sin motivos razonables constituye una violación de los derechos humanos.

10- El derecho a un juicio.

Si se nos lleva a juicio tiene que ser en público. Las personas que nos juzgan no deben permitir que alguien más les diga qué hacer.

El derecho a un juicio justo es fundamental para el estado de derecho y la democracia. Garantiza que todas las personas tengan derecho a un juicio justo si son acusadas.